Cuando el corazón es grande,hay ganas y espacio de sobra, la cosa se vuelve interesante. Mucho más si eso se pone a disposición de una realidad que no es toda color de rosa; porque siempre está bueno pintar un poco con la buena onda que en algunos desborda. En Atlético, por ejemplo, captaron la idea a la perfección y pusieron manos a la obra con un proyecto que se originó en la Comisión Directiva, y que deja al club a disposición de la sociedad. La misión es reclutar a jóvenes marginados con la idea de participarlos de las actividades deportivas de la casa, para mostrarles un camino diferente al que muchos transitan, por elección propia, o a la fuerza. 


"La idea es integrarlos, usar al club para que vivan otras experiencias a las que acostumbran, y si en ellos encontramos buena técnica entonces tenerlos en cuenta para la cantera", explica Enrique Salvatierra, dirigente "decano" y parte vital en el proyecto que se hizo eco a nivel provincial.

El primer paso

Con Gonzalo (17 años), Roberto (16) y Jesús (15) se puso en marcha la idea. Del Instituto Roca parten todas las semanas al Complejo Ojo de Agua para entrenarse por un par de horas junto a las divisiones inferiores "decanas". Para ellos ese viaje vale millones, porque con sólo movilizarse ya es algo diferente en un su día. El verde espacioso los motiva y cada pase a sus pies los anima el doble.

Para hablar no son los más desenvueltos, pero eso no importa porque al verlos jugar ya te dicen lo mucho que disfrutan y todo lo que esperan de su paso por el lugar. "Tengo la ilusión de que me sigan llamando. Aunque algunos entrenamientos son pesados, al hacerlo todos los días te vas acostumbrando y ya no te cuesta", devela Gonzalo, que a pesar de la timidez que lo atrapa no quiere dejar de decir que ya hasta retomó la escuela, porque quiere empezar a cuidarse para hacer del fútbol su nueva ruta de vida. "Estoy con todas las ganas", tira el 4; es de esos que sube y baja para acompañar al equipo en ataque y ayudarlo en la retaguardia.

"Acá está mi amigo", dice el famoso "Gonchi", y presenta a Jesús, que de entrada avisa que de chiquito siempre fue futbolero. "Me gusta mucho jugar a la pelota, es mi sueño", confiesa. Es que ese fue su deseo de siempre, pero por cuestiones de su vida lo fue dejando en el camino. Avisó que juega de 5, y fue uno de los primeros en enchufarse con la propuesta.

Al tercero hubo que interrumpirlo en pleno fútbol reducido, pero vio las señas y enfiló corriendo. El deporte de la redonda, obvio, le encanta y que quiere seguir no tiene dudas; pero para él lo mejor es el día a día. Salir, entrenarse y aunque cueste, ponerse las pilas para la ocasión. "Esto me hace sentir bien y quiero seguir entrenando". Aunque sintético, Roberto fue al punto y dio en el clavo con la idea: vivir nuevos y buenos momentos, pero continuarlo. Que todo funcione como disparador del cambio.

"Made in" Atlético.

La idea nació en la Comisión Directiva del club, Mario Avila (secretario) y Eduardo Villeco (vicepresidente) a la cabeza. Sin embargo, fueron muchos quienes confiaron su participación en el plan, ya que se trata de algo costoso y difícil de mantener en funcionamiento. Humberto Neme, Enrique Salvatierra, el profe Roberto Ramírez (DT) y Luis Reartez (fútbol amateur), junto con el equipo psicológico, asistentes diferenciales y nutricionistas, integran el grupo interdisciplinario encargado de trabajar en el proyecto y vincularlo al club. En la foto, uno de los chicos del Instituto Roca entrena a la par de los jugadores de la cantera.